Ser más productivo significa trabajar mejor. No más. Esta es una máxima con la que todos deberíamos comenzar el 2017. La productividad es una de las asignaturas pendientes de muchos trabajadores. Y en parte la culpa la tienen las empresas que confunden este concepto con echar más horas de las que nos corresponden.

Un grave error. Recuerde, trabajar más no significa mejor. Lo ideal sería poder cumplir con nuestras tareas de forma eficiente en el horario laboral que tenemos estipulado. Si bien lograr esto no es una tarea sencilla, resultará mucho más realizable si no nos estamos saboteando a nosotros mismos de forma constante.

Sí, ha leído bien. Contamos con muchos malos hábitos que, sin apenas darnos cuenta, van totalmente en contra de nuestra productividad. Una situación a la que tenemos que poner fin antes de finalizar el 2016 para entrar sin cargas en el 2017.

Para ello hemos puesto el foco una serie de malos hábitos contraproducentes a la hora de hablar de productividad, recogidos por Business Insider. El primer paso que debemos dar es identificar estos hábitos para poder encontrar una solución. No pierda detalle.

1. ¡Sólo cinco minutos más!

Cuando nos despertamos nuestro sistema endocrino comienza a liberar una serie de hormonas que nos sitúan en estado de alerta para comenzar el día. Si volvemos a dormirnos frenaremos este proceso.

Deje de pensar que cinco o 10 minutos más en la cama son beneficiosos. No se puede alcanzar un sueño reparador en tan corto espacio de tiempo.

2. Priorizar el trabajo sobre el descanso

“Una buena noche de descanso tiene la capacidad de aumentar la productividad y la felicidad, permitiéndonos tomar decisiones más inteligentes y dejar que fluyan las grandes ideas”. Así de rotunda se muestra Arianna Huffington en su libro The Sleep Revolution.

¿Le siguen quedando dudas de la importancia de descansar lo suficiente?

3. Mantener el teléfono al lado de la cama

Las pantallas de los smartphones y dispositivos móviles emiten una luz que, según ciertos estudios, pueden dañar la visión y suprimir la producción de melatonina, hormona necesaria para la regulación del ciclo del sueño.

4. No desayunar

Nuestra mente y nuestro cuerpo están conectados. Si no proporcionamos el combustible necesario desde el momento en el que nos levantamos, olvídese de ser productivo. Recuerde, el desayuno es la comida más importante del día.

5. Postergar las tareas difíciles

Tenemos una la fea costumbre de comenzar el día realizando las tareas más fáciles al principio, relegando las más complicadas. Mal hecho. El cansancio que vamos acumulando a lo largo del día únicamente hará que nos cueste más ponernos con ellas y acabemos dejándolas para la jornada siguiente.

6. Comprobar el email todo el día

Mirar el correo electrónico a cada momento no es más que una pérdida de tiempo. Diferentes estudios coinciden en que lo ideal sería hacerlo a intervalos de 30 minutos.

7. Comer comida basura

Si queremos mantener nuestros niveles de energía durante todo el día deberemos apostar por una dieta equilibrada.

8. Engañarse como recompensa

Uno de los peores hábitos que podemos adquirir. La mejor idea es asociar los objetivos que nos marcamos como parte de nuestra identidad.

9. No poder priorizar

Si no somos capaces de dar prioridad a las distintas tareas nunca podremos ser realmente productivos.

10. Estar sentado todo el día

Cada vez son más los expertos que destacan los beneficios de sustituir el descanso del café o algunas reuniones innecesarias por paseos. Una forma de despejar la mente que tendrá una repercusión positiva en nuestra salud.

11. Ser multitarea

La ciencia ha demostrado que apenas el 2% de la población mundial es capaz de hacer dos cosas de forma efectiva al mismo tiempo. Eche un vistazo al punto número 9.

12. Navegar de forma compulsiva en la web

Hoy en día prácticamente en todos los trabajos se tiene acceso a internet. Una vía fácil de distracción que, en momentos de tedio, puede desviar nuestra atención de las cosas realmente importantes.

13. Exceso de planificación

Tan malo es no priorizar como contar con una planificación milimetrada de todos y cada uno de nuestros movimientos.

Un artículo publicado en Marketing Directo