Poner en práctica en tu día a día la atención plena, más conocida como mindfulness, te otorgará múltiples ventajas y te asegurará un bienestar profundo tanto en el apartado personal como en el profesional.

El mindfulness como concepto psicológico alude a la concentración de la atención y la conciencia, basándose en la conciencia plena de la meditación budista, popularizada en Occidente por parte de Jon Kabat-Zinn. Sus beneficios físicos y psicológicos pueden contarse a puñados, ya que esta práctica te ayuda a combatir el estrésdespertar la creatividad y la originalidad, madurar emocionalmente o cultivar la compasíón y la empatía. Llevándola a cabo a diario dormirás mejor, mantendrás la ansiedad a raya y equilibrarás tus sentimientos.

Para beneficiarte de las ventajas de la meditación y del mindfulness puedes utilizar aplicaciones móviles como Everyday Headspace, que te permiten recibir una ayuda para combatir el estrés a la hora de dormir, realizar meditaciones guiadas a través de sencillos ejercicios o ignorar las distracciones y el ruido diario.

También puedes recurrir a una amplia serie de técnicas de meditación como la del espejo o visualización, la respiración profunda, la relajación muscular progresiva o el escaneo corporal. Si optas por el mindfulness, también puedes aplicarla a la meditación, aunque puedes circunscribirla a actividades tales como caminar, hacer ejercicio o comer. A continuación, te facilitamos algunas claves para incorporar la atención o conciencia plena a tu rutina diaria, de la mano de los expertos de Headspace.

5 claves para meditar y aplicar el mindfulness en tu día a día

  • Confía en el proceso: Si te resulta incómodo meditar, comienza poco a poco, e incluso a veces requiere un poco de ayuda profesional o el uso de contenido específico. Puedes empezar poco a poco, ya que después de unas cuantas respiraciones profundas, podrás comenzar a sumergirte en un estado meditativo y de conciencia plena.
  • Inserta el mindfulness dentro de tu rutina: Debes personalizar tu práctica diaria de mindfulness para que encaje con en el resto de tu vida, en lugar de luchar contra tus horarios. Es más recomendable que lo hagas de forma proactiva a horas que funcionen -al despertarte, antes de acostarte, en un descanso o antes de comer- que únicamente de forma reactiva cuando tienes picos de estrés.
  • Junto a otro hábito, mucho mejor: Puedes ligar la práctica meditativa a otro hábito, como ir al gimnasio, cocinar o prepararse para ir a la cama. Siendo algo que realizas a diario, puedes practicar mindfulness al acabar la actividad elegida. De esta manera, lograrás que la práctica sea consistente y se prolongue en el tiempo.
  • Usa la meditación para enfocarte en otras áreas: Puedes realizar una meditación rápida antes de hacer deporte, preparar un proyecto creativo o enfrentarte a tu rutina laboral, ya que gracias a ello tendrás una mente más clara y un mejor enfoque, contando con la ventaja añadida de “atar tu atención a un hábito diario”.
  • Medita cuando te sientas distraído: Deberías meditar en los momentos del día en los que tu atención se desvía, la ansiedad aparece o precisas recuperar la energía. Abandona el ordenador, date un baño, pasea por la naturaleza y pon en práctica alguno de los ejercicios que te resulte más efectivo. 

Fuente | Brit/Headspace