La indecisión es uno de los peores enemigos que te puedes echar a la espalda en cualquier aspecto de tu vida, pero sobre todo, cuando tienes un negocio o piensas en tenerlo próximamente.

La indecisión te crea muchos conflictos internos. Hace que estés en una guerra permanente con tus pensamientos. Y en esas batallas mentales y emocionales siempre pierdes.

¿Cuántas veces te has sorprendido pensando… no sé qué hacer, qué hago, hacía dónde voy?

La verdad es que este estado de indecisión nos genera mucho estrés, aparte de crear en nosotros sentimientos de inseguridad, de baja autoestima. Los psiquiatras y psicólogos tienen un término para describir estas guerras internas, se llama ambivalencia.

La ambivalencia es un estado de ánimo en el que coexisten dos emociones o sentimientos opuestos. Cuando nos encontramos así, por una parte sabemos que debemos hacer algo pero no hacemos nada. Y por otra, no quedamos esperando a que algo suceda y se solucione nuestro dilema.

Cuando las personas entramos en este estado aparece la incertidumbre, el desasosiego. Nos quedamos abatidas y en muchas ocasiones incapacitadas para llevar a cabo cualquier actividad productiva. La indecisión nos lleva a la desintegración de cualquier posibilidad de salir con éxito de esa situación.

¿Existe solución? Pues sí…

Empezar a responsabilizarnos de nuestra vida y tomar decisiones. En un micro espacio de tiempo todo se puede acabar, sólo hay que decir… nada más, ni nada menos.

El tomar decisiones nos ayuda a mejorar casi cualquier situación personal o profesional ante la que nos podamos encontrar… y también impulsarnos hacia un increíble éxito. Y tenemos algo mágico que siempre nos va a ayudar… TOMAR UNA DECISIÓN.

Al tomar decisiones puede que surja el miedo a cometer un error o equivocarse. Bien es posible que suceda. Si fuera así, no hay que darle mayor importancia. Hay que aprender de la experiencia y nunca someterse al fracaso.

No tenemos que preocuparnos por equivocarnos o fallar. Esto nos hará más fuertes y nos preparará para la gran victoria.

Y si en algún momento, dudas, recuerda estas palabras de Thomas Carlyle: “Ve tan lejos como alcance tu vista. Cuando llegues allí verás cómo puedes llegar más lejos”

Un artículo escrito por Lola Garcia Gomez