La productividad es para muchos el codiciado objeto de deseo en el trabajo. Sin embargo, incluso las personas más productivas pueden caer de vez en cuando en las garras de la improductividad por culpa de los “vampiros” que hay pululando por muchísimas oficinas.

“Vampiros” de la productividad hay para dar a tomar, pero estos que disecciona a continuación Inc. son probablemente los más sanguinarios (y comunes):

1. Aquellos que no son claros en sus propuestas
Si alguien le está proponiendo algo (una reunión, por ejemplo) y es extraordinariamente vago a la hora de referirse a los objetivos de su propuesta, le hará (casi con toda probabilidad) perder el tiempo.

2. Aquellos que hacen “preguntas rápidas” vía email
Si se topa alguna vez con un correo electrónico cuyo asunto sea “pregunta rápida”, póngase a temblar porque probablemente la pregunta de marras tenga poco o nada de rápida y le hará perder casi con toda seguridad su precioso tiempo.

3. Aquellos que llaman a su teléfono móvil sin avisar
Las llamadas que tienen lugar en pleno horario laboral y que se producen sin previo aviso son a menudo sinónimo de pérdida de tiempo (y de productividad).

4. Aquellos que no hacen sus deberes (y quieren que los haga usted)
Estos “vampiros” son muy habituales en las reuniones de trabajo, a las que acuden sin haberse informado previamente del objetivo del encuentro (y esperando que los demás le “iluminen”).

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5. Aquellos con ganas de hablar (por hablar)
Los lugares de trabajo están llenos de este tipo de “vampiros”, de personas que acuden al trabajo con pocas o nulas de trabajar y que lo único que quieren es darle a la sin hueso con sus compañeros de trabajo (para hablar sobre temas no laborales).

6. Aquellos que envían emails extraordinariamente largos
Si en su bandeja de entrada aterriza un email tan extenso o más que la Biblia, responda inmediatamente a su remitente rogándole encarecidamente que le envíe cuanto antes un resumen con los principales “highlights” de su mensaje.

7. Aquellos que quieren que los demás trabajen gratis para ellos
Ni que decir tiene que hay que huir como de la peste de este tipo de personas (por mucho que sean únicas adornando su discurso con bonitas palabras).

8. Aquellos que hacen “explotar” con mensajes (enviados a menudo a horas intempestivas) su WhatsApp
Si le acribillan con mensajes a través de WhatsApp, huya inmediatamente de la “línea de fuego” y apague, si es necesario, su teléfono móvil.

9. Aquellos que cambian (otra vez) la hora de la reunión
A menos que estos “vampiros” sean clientes muy importantes, no tenga miedo de colgarse una larguísima ristra de ajos para ahuyentarlos.

10. Aquellos que no tienen agenda
Estas personas no valoran su propio tiempo y, como no valoran su propio tiempo, no les importa tampoco hacer trizas el tiempo ajeno.

Un artículo publicado en Marketing Directo