Mamá, quiero ser influencer: la profesionalización de una afición

Hoy en día los niños ya no quieren ser profesores, médicos o abogados, ahora quieren ser influencers. El mundo digital ha abierto la puerta a que millones de personas anónimas se conviertan en auténticas estrellas 2.0 capaces de hacer de su afición su profesión.

Tan atractivo es este negocio que cada vez más personas aspiran a convertirse en un referente para sus seguidores en las redes sociales. Es, precisamente, esta influencia lo que los convierte en el objeto de deseo de las marcas, pero ¿cómo se llega a ser infuencer?

El caso de Olga, Antuan y Hugo es del todo peculiar y casual. Esta familia de influencers comenzó compartiendo su aventura californiana tras una marcha forzada de España a raíz de la crisis económica y, a día de hoy, han creado una base de fieles seguidores a su alrededor que siguen sus andanzas.

“Todos hemos tenido la sensación de vergüenza al decir que creamos contenidos para YouTube”, cuenta Olga en una mesa redonda celebrada en El Chupete 2018 y moderada por Clara Montesinos, CMO de Influencity.

“Me interesó el mundo de la creación de contenidos por la autonomía que da. Cuando acompañas a tu hijo en un medio que esta bajo sospecha resulta reconfortante tanto para el chaval como para los padres que te ven. El canal explotó porque la gente lo que quería era ver la experiencia de un padre y un hijo jugando FIFA”, explica Antuan que advierte: “Todo lo que se hace en la industria del entretenimiento tiene que ver con contar historias”.

La entrada de Chim, influencer y co-crador de Tickle’s, en el mundo de Youtube fue el trampolín para su salto del on al off. Y es que el youtuber ha terminado siendo la cara de Disney Channel en donde participa en un programa dedicado al público infantil.

Chim reconoce que gracias a su popularidad en YouTube, “la productora me contactó para hacer contenido televisivo”. Pero también las marcas utilizan la red social como escaparate de influencers.

“Una marca si decide publicitarse en internet a través de un influencer es porque saben que esa persona encaja con ellas”, cuenta. No obstante, a la hora de trabajar con ellas, “es importante fusionarse para poner en común una idea creativa”.

Sobre la creación de campañas para marcas, admite que requieren mucho más trabajo que el contenido orgánico. “Quiero aportarle un valor añadido a la marca”, afirma. Algo que no fue fácil. “Al principio a las marcas les costaba entender la necesidad de crear un contenido alineado y desde cero, pero ahora estamos en un punto interesante en el que ya empiezan a entender”.

Para Olga “el mundo marca es maravilloso, sobre todo cuando eliges las marcas” y destaca la coherencia como la clave para una buena relación. “Tienes que ser coherente porque la audiencia sigue tu día a día, te conocen y saben lo que te gusta.Hay que saber qué marcas son las de tu agrado, pero también lo que no quieres hacer”.

Y también coincide en la libertad que las marcas ofrecen a los creadores de contenido en las colaboraciones. “Siempre te dejan un espacio creativo para que tu desarrolles. Cada vez se trata menos de números y más de contenido y público correcto”.

Sin embargo, reivindica la creación de contenidos. “La palabra youtuber está muy desprestigiada, hay que empezar a darle valor porque al fin y al cabo, ser youtuber es contar historias”.

Vía: Marketing Directo

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