Olvidarse de los procesos offline, centrarse exclusivamente en la mejora tecnológica, recortes de personal o una gran inversión, son algunos de las ideas preconcebidas que pueden entorpecer un proceso de transformación digital.

Así lo ponen de manifiesto desde la consultora Think&Action, que nos propone una serie de consejos para afrontar la transformación digital sin dejarse contaminar por algunas ideas preconcebidas o falsos mitos muy extendidos entre las organizaciones. Este listado pretende servir como advertencia para aquellos profesionales involucrados en uno de estos complejos procesos de transformación y así eviten estas trampas y puedan avanzar sin demasiados tropiezos.

Para Fernando Botella, “Como sucede con todo lo novedoso de cierto calado, alrededor de Lltransformación digital surgen de manera más o menos espontánea una serie de explicaciones fantásticas o de ideas transmitidas sin ningún viso de realidad que a veces llegan a calar muy profundamente en la cultura de las organizaciones. Y esto es un problema grave, porque supone un error de base que puede lastrar y hasta impedir el éxito de todo el proceso”.

Ocho falsos mitos de la transformación digital

Todo gira alrededor de la tecnología.

Es el error más común. Pero centrarse exclusivamente en lo digital no es el fin primordial de la transformación ni tampoco garantiza el éxito. El elemento decisivo sobre el que gravita la transformación digital son las personas.

Lo que convierte en digital a las empresas son las herramientas digitales.

Fidelizar a un cliente no depende exclusivamente de poseer las mejores herramientas tecnológicas. Si la organización no pone el foco central en el cliente, la mejor parafernalia tecnológica solo serviría para dar una imagen no real de la organización.

Una buena web y mucha actividad en redes sociales bastan para digitalizarse.

Mejorar los canales de comunicación de la empresa siempre es algo positivo, pero eso no es transformación digital. Alcanzar ésta supone adaptarse a una nueva cultura organizativa, llevar a cabo una metamorfosis del alma de la organización.

Sirve para reemplazar lo obsoleto.

Se cree a menudo que la transformación digital llega para hacer desaparecer todo lo anterior, pero no ha de ser así siempre. Habrá ámbitos en la organización que seguirán siendo válidos y requerirán exclusivamente una optimización de su funcionamiento acorde con la nueva cultura organizativa.

Transformación digital igual a recortes de personal

Una idea muy común es pensar que las máquinas vienen a sustituir a las personas. Pero aunque esto pueda ocurrir en ocasiones, se evidencia también que el cambio de modelo de negocio que implica la transformación digital genera a menudo una mayor necesidad de personas para sacarla adelante.

Es sólo para millennials. Otro mito muy extendido.

No es preciso ser un nativo digital para acometer la transformación. Un reciente estudio de Forrester Consulting llegó a la conclusión de que es la generación X, nacida entre los años 60 y 80, la más preparada para tomar decisiones y encabezar los equipos.

Supone una gran inversión.

No siempre es así. A largo plazo la optimización de procesos facilita un ahorro importante de costes, sin olvidar que existen numerosas herramientas digitales de bajo coste y hasta gratuitas. Las organizaciones que temen adaptarse por el coste de la transformación no valoran que a la larga supondrá mayor coste quedarse al margen de la misma.

Supone el “destierro” de procesos offline.

No hay incompatibilidad entre lo digital y lo no digital. Porque la transformación digital requiera también de profundos cambios en procesos no digitales, bajo el riesgo de fracaso si no se realizan. Una organización que utilice el big data en la fidelización de clientes a través de sofisticadas herramientas fracasará sin el apoyo de los equipos de ventas

Vía: Puro Marketing